Quiso preguntarme el por qué de muchas cosas, y yo, sin dudarlo, le contesté a sus incertidumbres :-¿ Por qué has dejado de soñar?-me preguntó.-Porque ya no puedo soñar.-Le contesté.-¿Por qué has dejado de escribir, de imaginar y de volar?-Porque ya no puedo escribir, ni imaginar, ni volar.-Le volví a responder.
Ante mis respuestas y con cara de asombro, quise darle el significado que buscaba.
"He dejado de soñar, porque tú, te fuiste de mis sueños, he dejado de imaginar y escribir porque tú, que eras mi inspiración, ya no te tengo en mis pensamientos, y he dejado de volar, porque tú, has dejado de soplarme las alas con tu aliento."
Entonces, se alejó de mi lado, sin musitar palabra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario